domingo, 13 de enero de 2008

Kapuściński también era poeta (PÚBLICO)




También ayer viernes, 10 de enero de 2008, el diario PÚBLICO publicó un entrañable artículo sobre la poesía de Kapuściński firmado por Peio H. Riaño que llevaba como título:


Kapuściński también era poeta

¿Qué se puede esperar de la poesía de alguien que vivió 27 revoluciones y escapó va­rias veces de la muerte? ¿Qué de quien decía que el viaje es el principio de todo conocimiento? ¿Qué le puede interesar a alguien que repetía que para hacer un buen reportaje hay que convivir con las personas que viven la realidad que se describe? ¿Qué podemos es­peramos de Ryszard Kapuscinski en un género en el que no le habíamos catado hasta después de su muerte? En algo más de una semana se cumple un año de su fallecimiento y para entonces Bardeby Edito­res sacará a la hiz un magnífico libro en el que se reúne toda su poesía, o lo que sea. Raque es­ta compilación aclara lo queya sabíamos: Kapuscinski fue un reportero enorme, y añade al­go de luz a lo que él mismo tra­to de ocultar siempre: que su
magnitud partía de la poesía.
En este libro cabe toda esa poesía que se apunta en un bloc de notas a retales y que, tarde o temprano, termina por salir a flote porque son los pi­lares del resto de los escritos. Aquí está toda la poesía que destila el gran reportero de África, Asia y Latinoamérica prensada en pildoras morta­les que merecen una nueva eti­queta: los cronipoemas, porque llevan encima todos los soldados con disparos en la frente, todos los dolores que no cesan, todos los paisajes impresionistas de naturaleza sublime y to­do el despliegue lírico que per­mite la precisión de la justa pa­labra. Y un poco de autobio­grafía: "El poeta R.:/ tubercu­losis/ alcohol/ de vez en cuan­do/un poema".

El arte de la escucha

El autor de El emperador, El sha, El imperio y Ébano, entre otros libros de crónicas que dieron una segunda oportuni­dad al periodismo para que se vistiera de largo y jalonaron un género literario próximo a los problemas del lector (y aleja­do de los cínicos, como él mísmo insistía), confunde en es­tos apuntes los diarios de experiendas con las revelaciones de la esencia humana.

Y son esos poemas, los me­jores, los más cercanos a su na­turaleza de contador de histo­rias, aquellos que dan testimo­nio: "Rostros estropeados/ es­pinazos rotos/ currículos es­critos hechos trizas/ innecesa­rios/ Alambrada/ Tú escribes sobre el hombre en el campo de concentración/ yo sobre el campo de concentración en el hombre/ en tu caso las alam­bradas están en el exterior/ en el mío anidan en el interior de cada uno de nosotros".

Tanto de largo, como de cor­to, Kapuscinski sabía escuchar. Tenía oído para lo ajeno y con­fianza en la "palabra limpia" ("que no ha difamado/ que no ha delatado/ no ha participa­do en la persecución/no ha di­cho que lo negro es blanco") que le devuelva la esperanza
Porque sí, manda el tono me­lancólico de quien ha vivido tanto que no le basta con una
vida. Se le pasó volando: "Por qué/ el mundo/ ha pasado a mi lado/ tan rápido", escribe en uno de sus poemas.

Poesía a debate
Para muchos este libro ten­drá poco que ver con la poe­sía, otros pedirán tiempo pare ver si estos apuntes se los lle­va el viento v a los más fanáticos del maestro de periodis­tas les sabrá a miel sobre ho­juelas. Por encima de gustos y disgustos, lo cierto es que éste es un libro necesario para se­guir acotando al personaje. De momento, sale con una ti­rada de 1.500 ejemplares, pe­ro huele a reedición.
Peio H. Riaño
Público
10-1-08

1 comentario:

vinkaly dijo...

Me encantó su artículo. Cada palabra es una placer y una luz de reconocimiento para el gran Kapuscinski.
Desde Chile, le envío agradecimientos y saludos.