viernes, 4 de abril de 2008

Kapuściński en Cuadernos del Sur


ESA SENSACIÓN
Cuando se termina de leer un libro y lo primero que te pide el cuerpo es "más quiero más" tal vez obedece a un acto reflejo, a una necesidad que sé ha ido creando, forjando en silencio a través del paso de las páginas. Y sin embargo puede ser una señal bastante elocuente sobre ese posible cúmulo de sensaciones que dicho volumen ha despertado en nosotros, y como crece la sospecha de hallamos ante algo más que un simple acto reflejo. Ryszard Kapuscinski era un conocido periodísta, reportero, fotógrafo de la actualidad pero en silencio también iba constnuyendo “otro camino", otra senda en la que había establecido ya una serie de prioridades -en un acto de valentía suicida- y la poesía, como un 1ujo que merece entrega por nuestra parte, ya se había posicionado en lugar de privilegio frente a otras disciplinas. Fiel a la tradición de esa línea polaca que representan autores como Ceslaw Miloz o Wislawa Szymborska, Kapuscinski maneja una serie de coorde­nadas muy afines a las trayectorias de los mencionados autores, sobre todo en la humanidad de su poesía, ese dejar traslucir la sencillez como
un acto doloroso y a un tiempo re­dentor, curativo. Dieciocho años de silencio dicen mucho, se lo pensaba antes de publicar, no había prisa porque la poesía no sabe de prisas sino de trabajo y reflexión, de vocación, con todo lo que ello implica. Pero en todo ese tiempo este autor no dejaba de trabajar, sobre todo con una vida intensa y cargada de experiencias no al alcance de todos, debido a su profesión, en viaje constante por paises en conflicto perma­nente. Trabajaba el ojo y la mano, siempre escribía a mano, y Herodoto siempre cerca, también a mano. Y esa fueente de alimentación que es lo vivencial, acaba por damos algunos parámetros de lo que puede constituir la forma de esta mirada poética en su raíz. La editorial Bartleby reúne ahora en castellano la mayor antología de este poeta polaco hasta la fecha., incluyendo algu­nos poemas inéditos que hacen más completo el volumen. No se puede hablar de sorpresa, si­no más bien de certeza creciente con la lectura de los poemas, que uno a uno, van pasando por nuestra retina buscando hacerse un pequeño hueco sin mucha dificultad. Certeza que el camino elegido era una opción muy válida y respetable, los poemas así lo testimo­nian, que el ser humano puede casi tocarse a través de !as palabras, de las imágenes desple­gadas, en su hondura y en su sencillez, y por tanto en su dolor. El dolor de sentir, de con­templar, de preguntarse, de medirse ante ese estado distinto -el previo a la escritura- que nos exige máxima entrega en el rito para darle forma, ponerle letra. Si hay algo que caracteri­za la obra es su homogeneidad en la temática tocada, sin saltos ni variaciones repentinas.

ANTONIO LUIS GINÉS
Cuadernos del Sur
3-4-08

2 comentarios:

Holger dijo...

“LA CORRECCIÓN HA SIDO ENVIADO CORRECTAMENTE”

¿Qué pensar de un texto como éste –independientemente de su contenido: me parece, personalmente, misio- tan plagado de errores ortográficos?

¿Que su autor debería cambiar de oculista, por el tipo de errores que más bien apuntan varios de ellos a un posible defecto visual?

¿Y qué pensar de los editores de Bartebly que –obviamente- no han leído el artículo, por lo menos, no como está aquí publicado?

Vengo de la página de Bubok en la que también me he tropezado con varias joyas similares. En El País hice notar un error en un artículo y la ventanita agradecida me repitió el mismo error de concordancia que llevo viendo desde hace meses: “LA CORRECCIÓN HA SIDO ENVIADO CORRECTAMENTE”.

No me preocupa tanto el mayor o menor número de errores ortográficos o de redacción, en general, de un autor. Son un criterio más, pero no el decisivo, para mí. Menos, en esta época en la que las máquinas y los programas correspondientes se encargan de gran parte del trabajo correctivo.

Me preocupa que estando en un portal que tiene los medios necesarios (económicos, culturales, logísticos, ¡humanos!), la palabra misma –o sea, lo que venden- sea muchas veces relegada al patio trasero.

¿No tiene, no puede pagar o no se les ocurre a los responsables de El Boomeran(g) contratar a un corrector profesional que ayude a no espantarnos a nosotros los lectores?

¿Es lo que se merece Kapuściński?

Aquí los errores –por si hay interés en usarlos para algo- encontrados en una primera lectura:

“a una necesidad que sé ha ido creando”
“crece la sospecha de hallamos ante algo más que un simple acto reflejo”
“periodísta“
„iba constnuyendo“
„un 1ujo“
“paises“
„esa fueente“
„acaba por damos“
„Si hay algo que caracteriza la obra es su homogeneidad”

Holger dijo...

"Para cualquier consulta o comentario, por favor envíe sus correos electrónicos a la siguiente dirección: bartlebyeditores@gmail.com"

Envié un mensaje por correo electrónico (un correo no se envía) a la dirección indicada pensando que hacía un favor, puesto, que, lamentablemente, este artículo de Ginés ha sido publicado sin ser corregido. Pero no ha sucedido nada. ¿Diez años creando lectores? ¿Y los de El Boomeran(g)?